TIEMPOS ATROCES
Llora el sol su llanto amarillo
sobre la soledad sin límites
sobre el adusto campo del que emergen
los riscos en flor
Solemnes los encinares
soledades esparcidas entre breñas
soportan con estoicismo
los frutos advenedizos de los cadáveres
de los últimos ajusticiados
que cuelgan indiferentes
mecidos con suavidad por las brisas
impropias de estos tiempos atroces
Las sombras de imposible vuelo
marcan íntimos territorios oscureciendo
los accesos a las grilleras
y a las rojas amapolas
Hay lejanas perspectivas donde la luna no brilla
Hay recónditos rincones que esperan la llegada del tranvía
Hay animales feroces que se extasían con los cantos del juglar
Hay surcos rectilíneos que se rompen en el azar de las rocas
No esperan estos campos la llegada de Pierrot
ni frágiles Colombinas los regarán con sus risas
Son campos que prefieren la austeridad de sus muertos
idóneos escenarios para la exhibición de cadáveres
que pasean indolentes hasta que se les asigne
la encina donde serán colgados
Algún desbocado arroyuelo riega las fúnebres risas.
Las campanas con sus trinos sincopados
trizan el tiempo en horas desgranadas
y convocan para rezar a los ídolos ancestrales
Qué lejanos los horizontes quebrados...
Qué ausentes de golondrinas las atroces avenidas...
Llora el sol su llanto amarillo
sobre la soledad sin límites
sobre el adusto campo del que emergen
los riscos en flor
Solemnes los encinares
soledades esparcidas entre breñas
soportan con estoicismo
los frutos advenedizos de los cadáveres
de los últimos ajusticiados
que cuelgan indiferentes
mecidos con suavidad por las brisas
impropias de estos tiempos atroces
Las sombras de imposible vuelo
marcan íntimos territorios oscureciendo
los accesos a las grilleras
y a las rojas amapolas
Hay lejanas perspectivas donde la luna no brilla
Hay recónditos rincones que esperan la llegada del tranvía
Hay animales feroces que se extasían con los cantos del juglar
Hay surcos rectilíneos que se rompen en el azar de las rocas
No esperan estos campos la llegada de Pierrot
ni frágiles Colombinas los regarán con sus risas
Son campos que prefieren la austeridad de sus muertos
idóneos escenarios para la exhibición de cadáveres
que pasean indolentes hasta que se les asigne
la encina donde serán colgados
Algún desbocado arroyuelo riega las fúnebres risas.
Las campanas con sus trinos sincopados
trizan el tiempo en horas desgranadas
y convocan para rezar a los ídolos ancestrales
Qué lejanos los horizontes quebrados...
Qué ausentes de golondrinas las atroces avenidas...
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