Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
El día era de los mas calurosos del verano. Sofocante y húmedo. Nada de viento. Un horno mortal, empecinado en machacarle las sienes y los ojos. Justo el día propicio para que el auto nuevo, recién sacado de la agencia, lo dejara varado en esa ruta secundaria de Entre Rios, a decenas de kilómetros de ninguna parte.
El celular, no tenía señal. Esperó durante dos horas que pasara algún vehículo para auxiliarlo. Finalmente una vieja camioneta apareció en el mismo sentido y detuvo la marcha ante sus gestos desesperados. Un hombre ya anciano, bajó de la chata y escuchó su lamento. El viejo lo conformó, metió la mano en la cabina y sacó un celular de última generación y ante la mirada incrédula del accidentado, pidió ayuda a la estancia donde trabajaba. " Es satelital", le dijo, antes de ofrecerle un mate.
El celular, no tenía señal. Esperó durante dos horas que pasara algún vehículo para auxiliarlo. Finalmente una vieja camioneta apareció en el mismo sentido y detuvo la marcha ante sus gestos desesperados. Un hombre ya anciano, bajó de la chata y escuchó su lamento. El viejo lo conformó, metió la mano en la cabina y sacó un celular de última generación y ante la mirada incrédula del accidentado, pidió ayuda a la estancia donde trabajaba. " Es satelital", le dijo, antes de ofrecerle un mate.
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