Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Tierra mía
¡Ah mía¡ si tan solo supieras
lo triste que resultan mis estancias
en mis tiempos de vida,
si al recorrer caminos y distancias
en tu paz y silencio no me abrigas.
Caminos de años pasados y
otros nuevos, ahora no los miro.
¡Ah mía¡ erosionada, abandonada;
las manos de ti se han olvidado;
la perenne esperanza que en tus hijos tenías, su color cetrino me lastima.
Tu tejido que a la roca cubre,
tan llena de perfume y de colores,
cual vestido de fiesta,
ahora no lo veo.
Mi esencia que es leve efluvio
quiere escalar los cielos,
mi cuerpo grave de ti quiere arroparse.
Y contigo mis nupcias terrenales, mi paz,
mis caminos, mis tiempos y silencios...
¡Ah, mía, qué más puedo pedirte!
¡Ah mía¡ si tan solo supieras
lo triste que resultan mis estancias
en mis tiempos de vida,
si al recorrer caminos y distancias
en tu paz y silencio no me abrigas.
Caminos de años pasados y
otros nuevos, ahora no los miro.
¡Ah mía¡ erosionada, abandonada;
las manos de ti se han olvidado;
la perenne esperanza que en tus hijos tenías, su color cetrino me lastima.
Tu tejido que a la roca cubre,
tan llena de perfume y de colores,
cual vestido de fiesta,
ahora no lo veo.
Mi esencia que es leve efluvio
quiere escalar los cielos,
mi cuerpo grave de ti quiere arroparse.
Y contigo mis nupcias terrenales, mi paz,
mis caminos, mis tiempos y silencios...
¡Ah, mía, qué más puedo pedirte!
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