mariano dupont
Poeta fiel al portal
MARIONETAS
Eran la atracción en la campaña, en poblados, pueblos y ciudades las movedizas marionetas de Juan el titiritero.
De tamaño natural brincaban y bailaban los fantoches, que en su carro llevaba, para solaz de gente muy variada el titiritero Juan.
De región en región fueron consagrando los que las miraban a las marionetas del gran ilusionista.
Reyes y princesas principales eran los que aplaudían con fervor a los títeres cada vez mas famosos del esperado promotor.
Pero hete aquí que enfermó Juan y quedó imposibilitado.
Y al abrir su carro se encontraron descoyuntados a los “muñecos” de tanta fama, con las cuerdas vocales extirpadas, que esa voz les daba. Y famélicos y ya resignados estaban, esos seres humanos esclavos y destruidos, que tanto espectáculo habían dado.
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Eran la atracción en la campaña, en poblados, pueblos y ciudades las movedizas marionetas de Juan el titiritero.
De tamaño natural brincaban y bailaban los fantoches, que en su carro llevaba, para solaz de gente muy variada el titiritero Juan.
De región en región fueron consagrando los que las miraban a las marionetas del gran ilusionista.
Reyes y princesas principales eran los que aplaudían con fervor a los títeres cada vez mas famosos del esperado promotor.
Pero hete aquí que enfermó Juan y quedó imposibilitado.
Y al abrir su carro se encontraron descoyuntados a los “muñecos” de tanta fama, con las cuerdas vocales extirpadas, que esa voz les daba. Y famélicos y ya resignados estaban, esos seres humanos esclavos y destruidos, que tanto espectáculo habían dado.
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