Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
SONETO XXXII
WONDERFUL EYES
WONDERFUL EYES
¡Sus ojos! Tan hermosos que parecen
abriles, se recubren de colores,
sonriendo apenas entre sus olores,
se torna un cielo en quienes lo padecen.
abriles, se recubren de colores,
sonriendo apenas entre sus olores,
se torna un cielo en quienes lo padecen.
Se pueden dibujar la faz que ofrecen
los mirlos y el suplicio de las flores,
aquellas que en sus áridos temores
olvidan a la muerte y no envejecen.
los mirlos y el suplicio de las flores,
aquellas que en sus áridos temores
olvidan a la muerte y no envejecen.
¡Sus ojos! Son tan bellos como dos
luceros que han dejado el infinito
espacio por volverse terrenales.
luceros que han dejado el infinito
espacio por volverse terrenales.
Si acaso, son tan claros como dios;
bastante, que confundo el blanco grito
que otorgan, con las nubes celestiales.
bastante, que confundo el blanco grito
que otorgan, con las nubes celestiales.
(AMENDIZÁBAL, ANDRÉS Sin ventanas ni puertas, Edit Sol México 2009)
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