José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se amaban en la arteria de la selva,
en el aliento salvaje de las coordenadas
que guían las manos, con el corazón del hielo
acunando estrellas en la frontera de sus nombres.
Se amaban adentrándose en las miradas cómplices
de cada amanecer, en la luz expuesta dentro de la escarcha,
con los labios teñidos de alba, en la noche dura
en la gélida paz de la madrugada.
Un brote rojo abrió la frontera de la piel rota
el surco mudo en la humedad salobre
despertó a la herida, pequeñas gotas tímidas asoman
en los labios abiertos en su rojo carmesí.
Se querían sobre el lecho del puerto
como ola en la quietud lunar navegando en el ancla,
enarbolando las cadenas del dulce prestigio
en las horas de máxima claridad.
Se amaban como un capricho de pétalo suave
custodiado por puntas de fiero fulgor,
como espuma de ola aferrada a su cresta
en los hondos latidos de los valles.
En el olvido de los espejos, entre la seda
que despierta la caricia, cuando el bálsamo
desciende por la yema, en el suspiro del alma
amarrado a la piel y las palpitaciones de los muslos
en el fresco respirar del borde de la pasión.
@José Valverde Yuste