José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una sinfonía de espejos cóncavos
adiestran mis ojos
cuando el sol vaga por escarchas
de esferas de plata.
Las hojas caídas
se arrodillan ante el rocío
tejiendo el tiempo ante la oscura matriz
que a veces se quiebra ante el canto antiguo.
Los sueños parpadean
entre las heridas del follaje
y los dedos, hechiceros, se adentran
en el angosto lecho labrando la noche.
El tiempo es un leve suspiro
que nunca se apaga en un angosto cauce
donde la vida conduce la sangre
y cae la lluvia en lo que no se ve.
Aguas profundas despiertan los sueños
entre luces y sombras, en días de brindis
cuando devoran el murmullo del día.
Una bandada de arroyos salobres
cruzando los límites de la fragilidad visible
en medio de antorchas que arden lentas
abren el santuario a la fragilidad del pájaro.
El azul callado, un suspiro en la piel
donde la luz fragmenta al alma
en mares de aguas cristalinas
que se desbordan en la espalda
tras el vuelo de la paloma.
@José Valverde Yuste