Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Me gustaba tocarla con mis versos
hasta volverla lluvia,
ella pedante como un cisne fingía sonrojo
y quitaba su ropa con destreza,
me gustaba despertarla con palabras
dejar que mis verbos oscilantes fueran
calcinandole la espalda
y todo lo demás hasta la lengua,
fierecilla impar que desde su boca
mordía mis dientes,
inocente y pueril como una loba.
Me gustaba mi mano derecha viajando
desde su nuca hasta sus orcos,
encendiendo bujías a su interior
para ver el verdadero color del cielo.
Me gustaba llamarla por su nombre,
aunque prefería llamarla por sus piernas;
algunas veces hacíamos el amor,
ella casi siempre me hacia la guerra,
¡pero yo amaba tocarla con palabras
antes de ir por su piel como una cabra!
Tal vez en esta tarde
ella recite mis poemas
y desnuda pensará que mi voz la besa
en la guerra sin cuartel donde se entrega.
hasta volverla lluvia,
ella pedante como un cisne fingía sonrojo
y quitaba su ropa con destreza,
me gustaba despertarla con palabras
dejar que mis verbos oscilantes fueran
calcinandole la espalda
y todo lo demás hasta la lengua,
fierecilla impar que desde su boca
mordía mis dientes,
inocente y pueril como una loba.
Me gustaba mi mano derecha viajando
desde su nuca hasta sus orcos,
encendiendo bujías a su interior
para ver el verdadero color del cielo.
Me gustaba llamarla por su nombre,
aunque prefería llamarla por sus piernas;
algunas veces hacíamos el amor,
ella casi siempre me hacia la guerra,
¡pero yo amaba tocarla con palabras
antes de ir por su piel como una cabra!
Tal vez en esta tarde
ella recite mis poemas
y desnuda pensará que mi voz la besa
en la guerra sin cuartel donde se entrega.