Asklepios
Incinerando envidias
Toda intimidad vive con la obligación de protegerse,
aunque jamás acabe sabiendo de qué.
Así, entre otras cosas, ha de ocuparse de
conseguir que la armonía invisible, que se supone
habita en tan enigmáticos espacios,
descifre los versos más puros
que nadie nunca leerá.
De no ser así… Estaríamos hablando de
otra cosa. No de intimidad.
aunque jamás acabe sabiendo de qué.
Así, entre otras cosas, ha de ocuparse de
conseguir que la armonía invisible, que se supone
habita en tan enigmáticos espacios,
descifre los versos más puros
que nadie nunca leerá.
De no ser así… Estaríamos hablando de
otra cosa. No de intimidad.