DanteFranco
Poeta recién llegado
¿Por qué dices quererme
con ciega idolatría,
si sé muy bien que mientes
fingiendo amarme a mí?
No puedes ocultar
frialdad en las caricias,
si en sueños tú deliras,
nombrando otro querer.
Y yo de tanto amarte,
resígnome a tenerte,
sabiendo que tu mente,
divaga en el ayer.
Trayendo a la memoria,
el fuego de otros brazos,
el néctar de otros labios,
el lecho de otro hogar.
Quizá llegara el día,
que sientas mi arrebato,
y cubras con el manto
de amor a mi existir.
No creo que conserves
por siempre la esperanza,
de hacer que él se conmueva
y venga a ti otra vez.
Pues, lejos él no tiene,
más ojos, más palabras,
que brinde en las mañanas,
si no es a su mujer.
con ciega idolatría,
si sé muy bien que mientes
fingiendo amarme a mí?
No puedes ocultar
frialdad en las caricias,
si en sueños tú deliras,
nombrando otro querer.
Y yo de tanto amarte,
resígnome a tenerte,
sabiendo que tu mente,
divaga en el ayer.
Trayendo a la memoria,
el fuego de otros brazos,
el néctar de otros labios,
el lecho de otro hogar.
Quizá llegara el día,
que sientas mi arrebato,
y cubras con el manto
de amor a mi existir.
No creo que conserves
por siempre la esperanza,
de hacer que él se conmueva
y venga a ti otra vez.
Pues, lejos él no tiene,
más ojos, más palabras,
que brinde en las mañanas,
si no es a su mujer.