Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces pienso en tí. Es verdad.
Y sí... Francamente, tengo que aceptar
(para no trampear mi corazón semi-adaptado
a tu ausencia, pero nunca torpe)
que todavía...a veces...siempre...te pienso.
Es verdad. Pienso en tí. Y, por supuesto,
me guardo muy bien de profundizar...
Porque si no, (anhelo y licor por medio)
corro el vano riesgo, molesto para tí
y frustrante para mí; de salirte a buscar.
Aunque, en ocasiones, te reencuentro...
En cualquiera. Simpática. Sin objeciones.
Dispuesta incluso; a rediviva íntima unión.
Pero, claro, qué luego de efectuado el acto,
inmediatamente asumo que tú: no fuiste tú.
Y claro... claro que yo sí, fui yo.
...
Y sí... Francamente, tengo que aceptar
(para no trampear mi corazón semi-adaptado
a tu ausencia, pero nunca torpe)
que todavía...a veces...siempre...te pienso.
Es verdad. Pienso en tí. Y, por supuesto,
me guardo muy bien de profundizar...
Porque si no, (anhelo y licor por medio)
corro el vano riesgo, molesto para tí
y frustrante para mí; de salirte a buscar.
Aunque, en ocasiones, te reencuentro...
En cualquiera. Simpática. Sin objeciones.
Dispuesta incluso; a rediviva íntima unión.
Pero, claro, qué luego de efectuado el acto,
inmediatamente asumo que tú: no fuiste tú.
Y claro... claro que yo sí, fui yo.
...