Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Nosotros hicimos el trabajo, el arduo trabajo,
tomamos cuerpos unidos y separados a destajo,
nos enfrascamos en separar vísceras, músculos, huesos, cráneos,
no nos preocupamos de razas, ni de seres foráneos,
minuciosos, puntillosos, detallistas, preciosistas,
todo funcionó a las mil maravillas,
incluso nos llamaron de Sevilla, Marsella y Londres, acaso podríamos arreglar el problema de estranguladores, vaciadores, destripadores y mercenarios de cuerpos, mascarillas y pedazos tirados por toda la gravilla,
pero no nos permitieron conservarlos, nada para nosotros,
ni siquiera un poco de piel, ajada, pieles ajadas, nada para nosotros,
ni unos dientes, ni unos pulgares, ni siquiera uñas,
pezuñas, rostros, nada.
Nos dejaron a oscuras y todo afuera,
como para morir de ceguera,
sol y frío,
no nos dejaron conservar,
ni unas ojeras.
tomamos cuerpos unidos y separados a destajo,
nos enfrascamos en separar vísceras, músculos, huesos, cráneos,
no nos preocupamos de razas, ni de seres foráneos,
minuciosos, puntillosos, detallistas, preciosistas,
todo funcionó a las mil maravillas,
incluso nos llamaron de Sevilla, Marsella y Londres, acaso podríamos arreglar el problema de estranguladores, vaciadores, destripadores y mercenarios de cuerpos, mascarillas y pedazos tirados por toda la gravilla,
pero no nos permitieron conservarlos, nada para nosotros,
ni siquiera un poco de piel, ajada, pieles ajadas, nada para nosotros,
ni unos dientes, ni unos pulgares, ni siquiera uñas,
pezuñas, rostros, nada.
Nos dejaron a oscuras y todo afuera,
como para morir de ceguera,
sol y frío,
no nos dejaron conservar,
ni unas ojeras.