Todo está dispuesto
Tampoco el día es demasiado frío, pero
te he preparado calcetines cálidos.
El azul marino siempre te sentó bien,
con esta chaqueta no lloverá para ti
ningún otoño.
¡Mira! ¡tus pantalones!, no se me olvidan,
quiero que estés libre y coqueto,
por dentro ya lo estás.
Abrillanto tus zapatos, los recuerdos,
(No necesito betún, todo está despierto)
¿Cómo llegaste a quererme tanto?
Mañana saldremos a comer, lejos,
con el coche, alejados de la ciudad,
descubriremos caminos y aromas,
gentes y respuestas, lejos.
¡Que grande eres! ¡Tan sencillo¡
Y que dura la hora detenida
en el reloj de tus ojos.
Sé, que no deseas que te cuente,
conozco bien tu pudor, conozco
el lugar donde nace tu alegría.
¡Que bien disimulas la emoción¡
Cuidabas de mi desde tus silencios
y de este modo quedas.
Esta camisa azul celeste, combina
con la chaqueta, y la hermosura
de tus manos; todo está dispuesto.
¿Cómo he llegado a quererte tanto?
Todo está dispuesto, pero ¿sabes?
Que duro es vestir a un padre muerto.
Tampoco el día es demasiado frío, pero
te he preparado calcetines cálidos.
El azul marino siempre te sentó bien,
con esta chaqueta no lloverá para ti
ningún otoño.
¡Mira! ¡tus pantalones!, no se me olvidan,
quiero que estés libre y coqueto,
por dentro ya lo estás.
Abrillanto tus zapatos, los recuerdos,
(No necesito betún, todo está despierto)
¿Cómo llegaste a quererme tanto?
Mañana saldremos a comer, lejos,
con el coche, alejados de la ciudad,
descubriremos caminos y aromas,
gentes y respuestas, lejos.
¡Que grande eres! ¡Tan sencillo¡
Y que dura la hora detenida
en el reloj de tus ojos.
Sé, que no deseas que te cuente,
conozco bien tu pudor, conozco
el lugar donde nace tu alegría.
¡Que bien disimulas la emoción¡
Cuidabas de mi desde tus silencios
y de este modo quedas.
Esta camisa azul celeste, combina
con la chaqueta, y la hermosura
de tus manos; todo está dispuesto.
¿Cómo he llegado a quererte tanto?
Todo está dispuesto, pero ¿sabes?
Que duro es vestir a un padre muerto.