Sinuhé
Poeta adicto al portal
Yo no conozco la hiedra,
ni al Rey Sol, lo determino.
Solo sé de la muerte, Aitana;
distraigo la mirada, evito quizás mirar.
Los cementerios son así: desterrados ocupantes;
recóndito amor germinado de cubetas.
¿A dónde van?
¿A dónde llegan los amados?
los simples jirones de este día.
Distraigo la mirada, y voy a ti; evito quizás mirar.
Es que, yace perfecta en la memoria,
tu pretendida y desolada faz.
Turbia la memoria, desoída, inerte;
fecundará quizás, desposeída y serena la aflicción.
Entre truenos distraigo la mirada, y voy a ti;
Aitana tersa la gente mira,
este panteón frecuente de silencios.
Y oír no es fácil,
distinguir las mustias plañideras,
los íntimos tenderos del incienso.
Ya solo cargo espera, Aitana;
mi riqueza son, mis manos y rodillas;
tengo, residentes uñas en concreto.
Y acaso talvez por hoy lo reconozca,
inútilmente resplandezca
entre estos óvalos el tuyo.
Y ya se aleja, amor; debe alejarse.
Todo lo diera hoy, todo lo diera...
......
.....
....
...
..
.
ni al Rey Sol, lo determino.
Solo sé de la muerte, Aitana;
distraigo la mirada, evito quizás mirar.
Los cementerios son así: desterrados ocupantes;
recóndito amor germinado de cubetas.
¿A dónde van?
¿A dónde llegan los amados?
los simples jirones de este día.
Distraigo la mirada, y voy a ti; evito quizás mirar.
Es que, yace perfecta en la memoria,
tu pretendida y desolada faz.
Turbia la memoria, desoída, inerte;
fecundará quizás, desposeída y serena la aflicción.
Entre truenos distraigo la mirada, y voy a ti;
Aitana tersa la gente mira,
este panteón frecuente de silencios.
Y oír no es fácil,
distinguir las mustias plañideras,
los íntimos tenderos del incienso.
Ya solo cargo espera, Aitana;
mi riqueza son, mis manos y rodillas;
tengo, residentes uñas en concreto.
Y acaso talvez por hoy lo reconozca,
inútilmente resplandezca
entre estos óvalos el tuyo.
Y ya se aleja, amor; debe alejarse.
Todo lo diera hoy, todo lo diera...
......
.....
....
...
..
.
::