Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Rodamos hacia el abismo sin pasaporte
gritando a los cuatro vientos: no pasa nada;
qué lástima de nosotros, vaya estocada
nos dieron con la inyección de perder el norte.
Ya fue nuestra dignidad tan pisoteada
que el tema de subsistir no hay quién lo soporte;
no queda ni un mal político al que le importe
que esté para el pueblo ha tiempo la suerte echada.
Se han hecho los delincuentes tan poderosos
que dictan leyes en contra de los honrados;
los niños en clase aprenden a ser viciosos
gandules, cobardes, mansos y aborregados;
la patria nos quiere a todos poco juiciosos,
sumisos, contentos, quietos y adoctrinados...
gritando a los cuatro vientos: no pasa nada;
qué lástima de nosotros, vaya estocada
nos dieron con la inyección de perder el norte.
Ya fue nuestra dignidad tan pisoteada
que el tema de subsistir no hay quién lo soporte;
no queda ni un mal político al que le importe
que esté para el pueblo ha tiempo la suerte echada.
Se han hecho los delincuentes tan poderosos
que dictan leyes en contra de los honrados;
los niños en clase aprenden a ser viciosos
gandules, cobardes, mansos y aborregados;
la patria nos quiere a todos poco juiciosos,
sumisos, contentos, quietos y adoctrinados...