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Te siento en el aire que eleva la gaviota
cuando emprende su volar al ancho mar
y con delicado vuelo avanza tersamente,
hasta llegar entre las aguas
al lecho tibio de su hogar…
Pues eres el brillo de la roca blanquecina
que sonríe para que el sol la vea en su alegría,
contenta porque está y porque existe
airosa al mostrar su lozanía.
Y eres la luz de la mañana
que muestra su fulgor agradecida,
mi eterno amanecer entre las velas
disfrutando tu candor llena de vida.
Te abres cual el manto de las horas
esplendida, fucsia sin tiempo ni distancias,
cobijándome con tu calor que me enamora,
impregnando tu dulce voz y tu fragancia.
Y nos fundimos en un beso al medio día
para enjugarnos las gotas del sudor sobre la frente,
para continuar la brega vespertina
y seguir con el ardor del trabajo en sus corrientes.
Para luego, recibir la brisa tranquila
y el refrescar de la tarde inclemente,
bañados por la brisa marina
que nos refresca con su velo dulcemente…
Te amo así todos los días,
artesana de mis sueños entre llamas,
de placer, esplendor y de lujuria,
cuando llega la noche en su carruaje porcelana.
Y no sé si estoy dormido o despierto entre sus brazos
o ya nos fuimos al llamar el horizonte del mañana,
donde amor seguiremos de la mano
disfrutando alegres del repicar de las campanas.
AUTOR: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
martes, 18 de agosto de 2015.
Te siento en el aire que eleva la gaviota
cuando emprende su volar al ancho mar
y con delicado vuelo avanza tersamente,
hasta llegar entre las aguas
al lecho tibio de su hogar…
Pues eres el brillo de la roca blanquecina
que sonríe para que el sol la vea en su alegría,
contenta porque está y porque existe
airosa al mostrar su lozanía.
Y eres la luz de la mañana
que muestra su fulgor agradecida,
mi eterno amanecer entre las velas
disfrutando tu candor llena de vida.
Te abres cual el manto de las horas
esplendida, fucsia sin tiempo ni distancias,
cobijándome con tu calor que me enamora,
impregnando tu dulce voz y tu fragancia.
Y nos fundimos en un beso al medio día
para enjugarnos las gotas del sudor sobre la frente,
para continuar la brega vespertina
y seguir con el ardor del trabajo en sus corrientes.
Para luego, recibir la brisa tranquila
y el refrescar de la tarde inclemente,
bañados por la brisa marina
que nos refresca con su velo dulcemente…
Te amo así todos los días,
artesana de mis sueños entre llamas,
de placer, esplendor y de lujuria,
cuando llega la noche en su carruaje porcelana.
Y no sé si estoy dormido o despierto entre sus brazos
o ya nos fuimos al llamar el horizonte del mañana,
donde amor seguiremos de la mano
disfrutando alegres del repicar de las campanas.
AUTOR: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
martes, 18 de agosto de 2015.
Encantado Jorge Lemoine y Bosshardt, post: 5845117, member: 27403 por tan bellas palabras que me llenan plenamente, motivan y se te agradecen. Un fuerte abrazo.