Cafla
Poeta recién llegado
Estoy desganada, descubierta, preocupada.
Temerosa que de que esto me carcoma.
Ese rostro que llenó el agujero,
Que robó esos latidos quebradizos.
Todo me sabe a ti,
Pero con otro sabor y acidez.
La amargura sobresale y te grita.
Con cada charada que perdí y
Con cada truco que gané.
No hay nada más que perder.
Únicamente la confianza y
Los estribos.
Desde la habitación,
Las paredes te ven tan arriba,
En una plena calma.
Tan asustadiza,
Necesito un recoveco para ocultar todo.
Ya no veo ese lugar
Para nosotros para estar.
Se ha oscurecido algunas nuevas ideas,
Pero menos de que esto pueda morir.
No se ve el horizonte lejano,
El concedido por letras,
Por mi cabeza.
Nunca es pronto,
Siempre es tarde.
Sin retrasos para ti.
Y en una noche vacía,
Con risotadas y lo demás que detesto.
Me confesaste que no sabías que hacer
Con mi tristeza gris y nublada.
Entonces esa indiferencia
Que yo presentía,
Era sólo miedo a qué decir.
Temerosa que de que esto me carcoma.
Ese rostro que llenó el agujero,
Que robó esos latidos quebradizos.
Todo me sabe a ti,
Pero con otro sabor y acidez.
La amargura sobresale y te grita.
Con cada charada que perdí y
Con cada truco que gané.
No hay nada más que perder.
Únicamente la confianza y
Los estribos.
Desde la habitación,
Las paredes te ven tan arriba,
En una plena calma.
Tan asustadiza,
Necesito un recoveco para ocultar todo.
Ya no veo ese lugar
Para nosotros para estar.
Se ha oscurecido algunas nuevas ideas,
Pero menos de que esto pueda morir.
No se ve el horizonte lejano,
El concedido por letras,
Por mi cabeza.
Nunca es pronto,
Siempre es tarde.
Sin retrasos para ti.
Y en una noche vacía,
Con risotadas y lo demás que detesto.
Me confesaste que no sabías que hacer
Con mi tristeza gris y nublada.
Entonces esa indiferencia
Que yo presentía,
Era sólo miedo a qué decir.