Anthony White
Poeta recién llegado
Tu aroma lo cubrió todo,
el ser, el ambiente,
la cadencia de los besos perdidos
que se enlazaban con los silencios
y hasta el amanecer en soledad,
todo.
Me embriagué de ti
y me dejé llevar
a ese mundo artificial
en el que únicamente tú y yo
dibujábamos aviones de papel
en los que huíamos juntos
al país de nunca jamás.
Me fundí con tu sonrisa
en un penacho de felicidad,
en un frenético frenesí
en el que tú eras la sirena
que me decía siempre que sí.
Y sí, todo lo cubrió tu aroma,
sólo todo,
nada más que todo,
TODO.
el ser, el ambiente,
la cadencia de los besos perdidos
que se enlazaban con los silencios
y hasta el amanecer en soledad,
todo.
Me embriagué de ti
y me dejé llevar
a ese mundo artificial
en el que únicamente tú y yo
dibujábamos aviones de papel
en los que huíamos juntos
al país de nunca jamás.
Me fundí con tu sonrisa
en un penacho de felicidad,
en un frenético frenesí
en el que tú eras la sirena
que me decía siempre que sí.
Y sí, todo lo cubrió tu aroma,
sólo todo,
nada más que todo,
TODO.