Toma mis manos y por favor llévatelas
corta con dolor mis labios y quémalos.
Si no puedo tocarte ni besarte
no son precisos ni me falta nada
para por fin ya declararme muerto.
Pereció este bello y bienamado huerto
aquí en la frontera de nuestra rada.
No es preciso ahora nunca explicarte.
Aquellos, los sendos poemas, déjalos
que extingan todas las viejas estelas.
corta con dolor mis labios y quémalos.
Si no puedo tocarte ni besarte
no son precisos ni me falta nada
para por fin ya declararme muerto.
Pereció este bello y bienamado huerto
aquí en la frontera de nuestra rada.
No es preciso ahora nunca explicarte.
Aquellos, los sendos poemas, déjalos
que extingan todas las viejas estelas.
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