Jack Sparrow
Poeta reconocido
¡Aplausos!... y de pronto:
un bramido de relámpagos perlas
unidos al viento como en un collar,
¡de pie los rayos!, ¡de pie los truenos!,
que he aquí el esqueleto conchado
del mar que se cae.
¡Bailen nubes!, negras rollizas, cimbreantes,
tetudas majestuosas de núbiles carnes,
¡bailen, salten, hagan el amor
con los violines de las casas voladoras!
abre bien tus ojos naranjas, cólera divina,
ábrelos bien que quiero verte cara a cara,
abre bien tus fauces que quiero ver
cómo los ondeantes dientes de tu gañido
se tragan el silencio de los verdes campos,
cómo tu alma tormentosa
devora los amarillos y los rojos,
cómo tu aliento ácido enciende el azul
que regurgitas sobre la tierra.
A mí, minúsculo humano, permíteme oír
el eco percutor del rasguño de los árboles,
el soplido de tus vientos sobre el acobardado mar,
el murmullo enloquecido de los encordados ríos,
que a la mañana quiero despertar con el sueño escampando
bajo las caricias leves y tibias del sol y el arco iris.
un bramido de relámpagos perlas
unidos al viento como en un collar,
¡de pie los rayos!, ¡de pie los truenos!,
que he aquí el esqueleto conchado
del mar que se cae.
¡Bailen nubes!, negras rollizas, cimbreantes,
tetudas majestuosas de núbiles carnes,
¡bailen, salten, hagan el amor
con los violines de las casas voladoras!
abre bien tus ojos naranjas, cólera divina,
ábrelos bien que quiero verte cara a cara,
abre bien tus fauces que quiero ver
cómo los ondeantes dientes de tu gañido
se tragan el silencio de los verdes campos,
cómo tu alma tormentosa
devora los amarillos y los rojos,
cómo tu aliento ácido enciende el azul
que regurgitas sobre la tierra.
A mí, minúsculo humano, permíteme oír
el eco percutor del rasguño de los árboles,
el soplido de tus vientos sobre el acobardado mar,
el murmullo enloquecido de los encordados ríos,
que a la mañana quiero despertar con el sueño escampando
bajo las caricias leves y tibias del sol y el arco iris.
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