Acuatico
Poeta recién llegado
Esta noche me sumerjo en tus sensaciones,
quiero nadar en la profundidad de tu mar,
de tus ojos, de tu boca, de tu cuerpo,
perderme en tu grito ahogado y profundo.
Cerrar mis ojos y sentir como el mar me rodea,
como las olas de tus brazos me recorren
y como la marea de mi sin sentido
te hace perder la calma y la razón.
No sé quien soy, no sé quien eres.
No sabes quien eres, ni sabes quien soy.
La corriente nos sobrepasa, nos arrastra
zambulléndonos en el delirio del frenesí.
La respiración se hace escasa y sofocada.
Me sumerjo poco a poco en ti,
en el torbellino de tu desesperación,
en el vértigo de tu pasión.
Mis ojos ven a los tuyos,
tus ojos ven a los míos,
el ritmo no separa la conexión,
las miradas se funden en una.
Las corrientes marinas chocan.
Los relámpagos ciegan la vista.
El viento silba en un gemido primitivo.
El fulgor del cielo traspasa la superficie.
Después de la tormenta,
la calma, el dulce sosiego,
de tu boca, de tu cuerpo,
de tus ojos, unidos a los míos.
quiero nadar en la profundidad de tu mar,
de tus ojos, de tu boca, de tu cuerpo,
perderme en tu grito ahogado y profundo.
Cerrar mis ojos y sentir como el mar me rodea,
como las olas de tus brazos me recorren
y como la marea de mi sin sentido
te hace perder la calma y la razón.
No sé quien soy, no sé quien eres.
No sabes quien eres, ni sabes quien soy.
La corriente nos sobrepasa, nos arrastra
zambulléndonos en el delirio del frenesí.
La respiración se hace escasa y sofocada.
Me sumerjo poco a poco en ti,
en el torbellino de tu desesperación,
en el vértigo de tu pasión.
Mis ojos ven a los tuyos,
tus ojos ven a los míos,
el ritmo no separa la conexión,
las miradas se funden en una.
Las corrientes marinas chocan.
Los relámpagos ciegan la vista.
El viento silba en un gemido primitivo.
El fulgor del cielo traspasa la superficie.
Después de la tormenta,
la calma, el dulce sosiego,
de tu boca, de tu cuerpo,
de tus ojos, unidos a los míos.