MARLY
Poeta asiduo al portal
Tormento
Feliz quien puede verte
quien mirando a las ventanas de tu alma,
se sumerge en ese tú, en esa zona
por tan pocos explorada.
Feliz la dueña del suspiro tuyo,
que brotando del alma así la llama
y le dice en ese instante, que la quiere,
que ella es dueña de tu fuego y de tu calma.
Feliz aquélla, que en tus brazos duerme
y que inmersa en tanto amor como el que emanas,
ya bien se sabe que no necesita
seguir soñando pues le falta.....¡nada!.
Feliz es ella que a tu voz se abraza,
que de ella toma la ilusión y viaja
a ese mundo donde pocos llegan,
donde no se quedan...donde vibra el alma.
Feliz es esa que tu risa escucha,
que al vaivén de ese mágico sonido
enriquece de la vida su sentido;
pues la dicha de tenerte ,es mucha.
Feliz sea ella, mientras yo perezco
sabiéndote lejos, sintiéndote ajeno,
sabiendo que nunca tendré yo tus besos,
queriéndote tanto; sufriendo en silencio.
Marta Lidia
Feliz quien puede verte
quien mirando a las ventanas de tu alma,
se sumerge en ese tú, en esa zona
por tan pocos explorada.
Feliz la dueña del suspiro tuyo,
que brotando del alma así la llama
y le dice en ese instante, que la quiere,
que ella es dueña de tu fuego y de tu calma.
Feliz aquélla, que en tus brazos duerme
y que inmersa en tanto amor como el que emanas,
ya bien se sabe que no necesita
seguir soñando pues le falta.....¡nada!.
Feliz es ella que a tu voz se abraza,
que de ella toma la ilusión y viaja
a ese mundo donde pocos llegan,
donde no se quedan...donde vibra el alma.
Feliz es esa que tu risa escucha,
que al vaivén de ese mágico sonido
enriquece de la vida su sentido;
pues la dicha de tenerte ,es mucha.
Feliz sea ella, mientras yo perezco
sabiéndote lejos, sintiéndote ajeno,
sabiendo que nunca tendré yo tus besos,
queriéndote tanto; sufriendo en silencio.
Marta Lidia
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