coral
Una dama muy querida en esta casa.
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Traduciendo sentimientos,
nuestras almas, poco a poco
sin querer... sin esperarlo
en un mismo anhelo se juntaron.
Sin quererlo, sin buscarlo y en silencio,
de las manos se tomaron, con la tibieza
ausente, de unos amores lejanos.
Tú... hablabas en un lenguaje, con palabras
inocentes y en mi cuaderno guardaba,
dándole un poco de vida...
sin que yo misma supiera,
¡si me pegabas tu herida!
Esta noche solitaria, nuestras almas... separadas
recorriendo los caminos con nuestras manos
atadas, sin mirarnos a los ojos, sin juntarse
nuestras almas; traduciendo sentimientos
que me robaron la calma...
¡Pena, pena mía!... de mi alma solitaria...
arrancándome esta herida...
que esta vagando sin calma...
¡nuestras manos... ya por siempre separadas!
Coral.
Prudencia Arenas.
Traduciendo sentimientos,
nuestras almas, poco a poco
sin querer... sin esperarlo
en un mismo anhelo se juntaron.
Sin quererlo, sin buscarlo y en silencio,
de las manos se tomaron, con la tibieza
ausente, de unos amores lejanos.
Tú... hablabas en un lenguaje, con palabras
inocentes y en mi cuaderno guardaba,
dándole un poco de vida...
sin que yo misma supiera,
¡si me pegabas tu herida!
Esta noche solitaria, nuestras almas... separadas
recorriendo los caminos con nuestras manos
atadas, sin mirarnos a los ojos, sin juntarse
nuestras almas; traduciendo sentimientos
que me robaron la calma...
¡Pena, pena mía!... de mi alma solitaria...
arrancándome esta herida...
que esta vagando sin calma...
¡nuestras manos... ya por siempre separadas!
Coral.
Prudencia Arenas.
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