Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Soy raro a la luz del día. Sólo en la cama, o cuando la pienso, considero la falta de besos.
Esta noche, besarla sin que ella esté, besarla sin que ella me bese, me parece por momentos un abuso. Puede que el hecho de no-besar un labio ajeno sea un error para no-amar el amor, pero sé que, una vez dentro del beso, el amor se torna imparable.
¿Y si ella me trajese su boca?
Dentro del beso, el amor es una catedral que nunca termina de derrumbarse...
Tú, tráeme tú.
No ocultes a mis labios la boca del amor.
Congrega las autonomías de mi cuerpo.
Sonríeme para convertir mi oscuridad en luz.
Una terrible obsesión está naciéndome.
(Tú, tráeme tu boca
y deja a tu mente moverse por otros labios)
Mi boca en tu boca,
agua encontrará,
pues la sed que se besa
gotea mar lentamente.
Así cuando besándonos,
tendré un solo ojo,
y no haré más que mirar
tu cuadro del velero
hasta que su océano se escurra.
(Tú, tráeme tu boca
y deja a tus labios moverse sobre otra mente)
Qué maravillosa venganza la de tu boca
para el amor no-recibido.
Ese beso aún no-dado,
el que besa al beso no-acogido,
asistirá a la escuela del amor,
hará callar al perro
y cabalgará nuestro caracol alado
por una senda de hierba
donde el cariño posará sus pies nómadas
y porque amor somos en continuo adiós,
besará siempre las tristezas
de nuestros rostros cambiantes.
(Tú, tráeme tu boca
y deja al amor moverse tras el silencio)
Chus
.
Soy raro a la luz del día. Sólo en la cama, o cuando la pienso, considero la falta de besos.
Esta noche, besarla sin que ella esté, besarla sin que ella me bese, me parece por momentos un abuso. Puede que el hecho de no-besar un labio ajeno sea un error para no-amar el amor, pero sé que, una vez dentro del beso, el amor se torna imparable.
¿Y si ella me trajese su boca?
Dentro del beso, el amor es una catedral que nunca termina de derrumbarse...
Tú, tráeme tú.
No ocultes a mis labios la boca del amor.
Congrega las autonomías de mi cuerpo.
Sonríeme para convertir mi oscuridad en luz.
Una terrible obsesión está naciéndome.
(Tú, tráeme tu boca
y deja a tu mente moverse por otros labios)
Mi boca en tu boca,
agua encontrará,
pues la sed que se besa
gotea mar lentamente.
Así cuando besándonos,
tendré un solo ojo,
y no haré más que mirar
tu cuadro del velero
hasta que su océano se escurra.
(Tú, tráeme tu boca
y deja a tus labios moverse sobre otra mente)
Qué maravillosa venganza la de tu boca
para el amor no-recibido.
Ese beso aún no-dado,
el que besa al beso no-acogido,
asistirá a la escuela del amor,
hará callar al perro
y cabalgará nuestro caracol alado
por una senda de hierba
donde el cariño posará sus pies nómadas
y porque amor somos en continuo adiós,
besará siempre las tristezas
de nuestros rostros cambiantes.
(Tú, tráeme tu boca
y deja al amor moverse tras el silencio)
Chus
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