Von Lioncourt
Poeta recién llegado
Una cruel tortura azotó mis más puros sentimientos
golpeándome vi el látigo de tus besos,
engañosos, pues parecían dulces, delicados...
pero no eran más que probadas mismas del infierno
Tu sofocante abrazo, me robo más que el aliento
te llevaste mi alma, mensajero de Satán
Y sigo atormentada del recuerdo de tus ojos,
de esa mirada tuya, como lanza, como daga
como un cuchillo, que me partió, de una entera,
ahora solo me queda una mitad te tragaste la otra
Y reducida a menos que nada salí por mi propio pie
de aquel recinto de placer y de dolor
el cielo estaba rojo y sin ni una estrella
fue peor que la misma Inquisición lo que sentí
No era mi intención, pero te vi
estaba junto a ti, ahogando mis deseos
yo te amo, y no te engaño...
No soy la Traición que tienes a tu lado...
golpeándome vi el látigo de tus besos,
engañosos, pues parecían dulces, delicados...
pero no eran más que probadas mismas del infierno
Tu sofocante abrazo, me robo más que el aliento
te llevaste mi alma, mensajero de Satán
Y sigo atormentada del recuerdo de tus ojos,
de esa mirada tuya, como lanza, como daga
como un cuchillo, que me partió, de una entera,
ahora solo me queda una mitad te tragaste la otra
Y reducida a menos que nada salí por mi propio pie
de aquel recinto de placer y de dolor
el cielo estaba rojo y sin ni una estrella
fue peor que la misma Inquisición lo que sentí
No era mi intención, pero te vi
estaba junto a ti, ahogando mis deseos
yo te amo, y no te engaño...
No soy la Traición que tienes a tu lado...