BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero irme y algo me retiene
y reproduzco las certezas e invado
suelos y subsuelos bendecidos
por el rencor del amianto, procedo
a desmantelar ciudades, existo
mientras respiro, tiro la soga
y conecto con el pasado. Miro
la alegría desangrarse como un pato
en mitad del cemento, ondas y ondas,
para nada: miro la ceniza que cruje
tras los abonos del patio, las certidumbres
que me alentaron, los paisajes caídos
y las nubes violentas que pintaron de gris
sordo mi infancia. No menos desnuda,
la esencia de algún escritor como una vena abierta;
mitades opuestas que oscilaron como las jambas
de una puerta. El tamaño del hierro
abandonado tras la maleza, las legumbres benditas,
proclamadas por el hombre santo. Y todo
se desvanece.
©
y reproduzco las certezas e invado
suelos y subsuelos bendecidos
por el rencor del amianto, procedo
a desmantelar ciudades, existo
mientras respiro, tiro la soga
y conecto con el pasado. Miro
la alegría desangrarse como un pato
en mitad del cemento, ondas y ondas,
para nada: miro la ceniza que cruje
tras los abonos del patio, las certidumbres
que me alentaron, los paisajes caídos
y las nubes violentas que pintaron de gris
sordo mi infancia. No menos desnuda,
la esencia de algún escritor como una vena abierta;
mitades opuestas que oscilaron como las jambas
de una puerta. El tamaño del hierro
abandonado tras la maleza, las legumbres benditas,
proclamadas por el hombre santo. Y todo
se desvanece.
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