Al poniente rayo que la tarde inclina,
acuíferos astros caen en raudo vuelo;
poblando el contorno de una capa fina
de fulgente escarcha con olor a cielo.
Mas luego la misma celestial consigna
se transforma en brusca tempestad furiosa;
que dejando atrás su canción benigna
la riente escena que pintó destroza.
Y la dulce esencia que antes fuera mansa,
demuestra que lleva en su interior el brío,
cuya ciega furia a domar no alcanza
ni el ardiente fuego, ni el hiriente frío.
Asi mismo a todos traicionero oculta
detrás de sus flores dolorosa espina,
el amor que al alma en soledad sepulta
cuando al irse todo; lo que fue termina.
acuíferos astros caen en raudo vuelo;
poblando el contorno de una capa fina
de fulgente escarcha con olor a cielo.
Mas luego la misma celestial consigna
se transforma en brusca tempestad furiosa;
que dejando atrás su canción benigna
la riente escena que pintó destroza.
Y la dulce esencia que antes fuera mansa,
demuestra que lleva en su interior el brío,
cuya ciega furia a domar no alcanza
ni el ardiente fuego, ni el hiriente frío.
Asi mismo a todos traicionero oculta
detrás de sus flores dolorosa espina,
el amor que al alma en soledad sepulta
cuando al irse todo; lo que fue termina.