No hace falta una sonrisa
ni la mirada más tierna,
ni los mejores deseos
ni un abrazo siquiera
No hace falta nada
para ser feliz solo.
Puedo con todo
y si no estoy muerto...
muerto de miedo.
Son las mejores
mañanas desde hace tiempo,
el sol resplandece
tras los sucios cristales
de esta ruina de cemento.
ni la mirada más tierna,
ni los mejores deseos
ni un abrazo siquiera
No hace falta nada
para ser feliz solo.
Puedo con todo
y si no estoy muerto...
muerto de miedo.
Son las mejores
mañanas desde hace tiempo,
el sol resplandece
tras los sucios cristales
de esta ruina de cemento.