Tras las rejas

Adrian Correa

Poeta que considera el portal su segunda casa


Desde mi triste soledad

Y con la luz de la luna,
les confieso esta verdad
que mis oídos apuna.

Muy linda fue mi infancia
junto a mis padres crecí,
su amor y su constancia
siempre de ellos recibí.

La fatal adolescencia
me despego de su rumbo,
sin escuchar mí conciencia
me di unos cuantos tumbos.

Pero un día cegado
por la terrible ambición,
tras el ruido del disparo
me encontré en la prisión.

Acá se han terminado
esos aires de compadron,
mi pecho lleva clavado
tristeza y desilusión.

Muchos años han pasado
de ese terrible error,
todos se han olvidado
de este joven perdedor.

Hoy el sol volvió a salir
mi madre me ha llamado,
tras su llanto logre oír
¡Hijo, te he perdonado!


 
Desde mi triste soledad
Y con la luz de la luna,
les confieso esta verdad
que mis oídos apuna.

Muy linda fue mi infancia
junto a mis padres crecí,
su amor y su constancia
siempre de ellos recibí.

La fatal adolescencia
me despego de su rumbo,
sin escuchar mí conciencia
me di unos cuantos tumbos.

Pero un día cegado
por la terrible ambición,
tras el ruido del disparo
me encontré en la prisión.

Acá se han terminado
esos aires de compadron,
mi pecho lleva clavado
tristeza y desilusión.

Muchos años han pasado
de ese terrible error,
todos se han olvidado
de este joven perdedor.

Hoy el sol volvió a salir
mi madre me ha llamado,
tras su llanto logre oír
¡Hijo, te he perdonado!

Sin duda que bueno que el final termina de gran manera y si tu poema atrapa con esa rima tan grata aunque el poema al principio es triste luego se torna con ese perdon alegre me encanto tu poesia poeta es un hermoso poema saludos.
 
Hola Francisco, muchas gracias por tu comentario. Realmente es un honor para mi que me digas palabras tan gratificantes, teniendo tanta experiencia en la lectura de poemas.
Te mando un abrazo grande y muchas gracias.
 
Bueno, el homenaje a la madre...siempre ahi, tirandose al hombro la familia, los hijos chuecos , como este pirata que te habla...siempre ahi las madres... estrellas amigo.
 
Desde mi triste soledad
Y con la luz de la luna,
les confieso esta verdad
que mis oídos apuna.

Muy linda fue mi infancia
junto a mis padres crecí,
su amor y su constancia
siempre de ellos recibí.

La fatal adolescencia
me despego de su rumbo,
sin escuchar mí conciencia
me di unos cuantos tumbos.

Pero un día cegado
por la terrible ambición,
tras el ruido del disparo
me encontré en la prisión.

Acá se han terminado
esos aires de compadron,
mi pecho lleva clavado
tristeza y desilusión.

Muchos años han pasado
de ese terrible error,
todos se han olvidado
de este joven perdedor.

Hoy el sol volvió a salir
mi madre me ha llamado,
tras su llanto logre oír
¡Hijo, te he perdonado!

Bellas letras, con un melancólico contenido amigo,la vida y sus vueltas, unas cadenas que quizá muchos comparten , un gusto leerte, besitos
Lau
 
Hola Jack, si las madres siempre aguantando todo, siempre debemos agradecerles.
Te mando un abrazo grande y muchas gracias.
 
Hola La lala, si, me gusta escribir de todos estos temas porque veo que todos tienen su importancia y deben ser conocidos y valorados.
Te mando un beso grande y muchas gracias por tu comentario.
 

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