harold perez
Poeta recién llegado
Una nube se entierra verticalmente en un zapato
La alucinación conjuga con las esquirlas de la nodriza (astemia)
que vierte en cruz aquel lejano contenido
Y tortura una flor con una lágrima de mariposa
Vasta, paisajística hunde el dedo en una rosa
y necrosa con pudor el último hijo de una cigüeña
el alcohol brota, como un río de litio (que se desborda por mis vena)
y cae en ángulo recto directamente sobre sus rodillas (de fango)
en el juego escabroso de amarnos y dormirnos
Tan juntamente palparnos en la sensación de la nada
Y la cama, entablada como un crucificado sobre el betún de mi almohada
la trastorna en sueño ligero y la crece por la mañana
Risas hay, aunque después del sueño no me quedes...
Ni me quede nada.
La alucinación conjuga con las esquirlas de la nodriza (astemia)
que vierte en cruz aquel lejano contenido
Y tortura una flor con una lágrima de mariposa
Vasta, paisajística hunde el dedo en una rosa
y necrosa con pudor el último hijo de una cigüeña
el alcohol brota, como un río de litio (que se desborda por mis vena)
y cae en ángulo recto directamente sobre sus rodillas (de fango)
en el juego escabroso de amarnos y dormirnos
Tan juntamente palparnos en la sensación de la nada
Y la cama, entablada como un crucificado sobre el betún de mi almohada
la trastorna en sueño ligero y la crece por la mañana
Risas hay, aunque después del sueño no me quedes...
Ni me quede nada.