Trato de no pensar mucho en ello,
pero lloro cada vez que pienso que no estarás
cada mañana cuando he de despertar,
que cada mañana no podré abrazar tu ser tan bello.
Me matan los segundos
que viviré en el terrible infierno
si no estas ahí para llevarme a tus dulces cielos
y rescatarme del sufrimiento.
Cada vez que estoy contigo lloro,
lloro por dentro, pero cayo para evitar tu llanto,
porque con cada lagrima que rueda por tu mejilla muero,
me parte el alma, me rompe el corazón.
Solo sobrevivo imaginándote ahí,
cuando solo esta tu ausencia.
Me aferro a tu imagen para no extrañarte,
me aferro a ella para no llorarte,
pues extraño tus brazos, extraño tus besos cuando no estas,
extraño abrazarte y decirte te amo,
extrañare los amaneceres a lado de tu presencia.