TRENZADA EN MIS OJOS
Trenzada en el infinito de mis ojos
los silencios se vuelven cielos
y la miel de sus palabras
la costura de la primavera
en su sonrisa conmovida.
Celebro cuando la tarde
le conduce como un Stradivarius
y gimen de fuego mis manos.
Acicaladas al compás de sus caricias
las raíces amarillas
se duermen en el crepúsculo
donde la aurora es un cielo bruñido
contemplado desde sus pestañas.
Entonces un estrecho silbido
llena el éxtasis de mi boca
cuando el silencio me brinda
la erecta gracia que su cuerpo derrama.
EBAN
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