Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
[FONT="]TRES [FONT="]ACTOS EN LA MEMORIA DEL MEDIODÍA
[FONT="]I.
[FONT="]Los días crecen,
[FONT="]se disfrazan,
[FONT="]a duras penas levitan con el polvo
[FONT="]y descienden, presurosos,
[FONT="]las gradas de la vida.
[FONT="]
Los días, estos días,
[FONT="]en que levemente
[FONT="]resucitan las miradas
[FONT="]en vagos rostros de aluminio.
[FONT="]II.
[FONT="]¡Piedad por el pasto!
[FONT="]Aúllan continuamente
[FONT="]los quejidos en la acera.
[FONT="]Por descuido se aparea la devoción
[FONT="]de un sigilo en las butacas.
[FONT="]Seca en sus varas
[FONT="]un seto de mediodía
[FONT="]los aromas del domingo.
[FONT="]¡Piedad! , ¡Humildad por el pasto!
[FONT="]Yo, que apenas logro ser cardo,
[FONT="]hiedra mínima, escindida,
[FONT="]debajo de las puertas.
[FONT="]III.
[FONT="]¡Cuanto deja la melancolía!
[FONT="]A rastras, en las calles, muy lejos,
[FONT="]alguien lleva su litera,
[FONT="]maltrata su mente con ijares,
[FONT="]muele barbaries en sus dientes.
[FONT="]Pasa construyendo su historia incongruente,
[FONT="] su pasado, su vida.
[FONT="]Alguien hace el balance de sus actos y pierde
[FONT="]por heridas sediciosas.
[FONT="]¡Cuánto cansa la melancolía!
[FONT="]Un desparpajo de fiesta
[FONT="]hiere el ojo del que espera y sabe
[FONT="]que más dolor se avecina.
[FONT="]I.
[FONT="]Los días crecen,
[FONT="]se disfrazan,
[FONT="]a duras penas levitan con el polvo
[FONT="]y descienden, presurosos,
[FONT="]las gradas de la vida.
[FONT="]
Los días, estos días,
[FONT="]en que levemente
[FONT="]resucitan las miradas
[FONT="]en vagos rostros de aluminio.
[FONT="]II.
[FONT="]¡Piedad por el pasto!
[FONT="]Aúllan continuamente
[FONT="]los quejidos en la acera.
[FONT="]Por descuido se aparea la devoción
[FONT="]de un sigilo en las butacas.
[FONT="]Seca en sus varas
[FONT="]un seto de mediodía
[FONT="]los aromas del domingo.
[FONT="]¡Piedad! , ¡Humildad por el pasto!
[FONT="]Yo, que apenas logro ser cardo,
[FONT="]hiedra mínima, escindida,
[FONT="]debajo de las puertas.
[FONT="]III.
[FONT="]¡Cuanto deja la melancolía!
[FONT="]A rastras, en las calles, muy lejos,
[FONT="]alguien lleva su litera,
[FONT="]maltrata su mente con ijares,
[FONT="]muele barbaries en sus dientes.
[FONT="]Pasa construyendo su historia incongruente,
[FONT="] su pasado, su vida.
[FONT="]Alguien hace el balance de sus actos y pierde
[FONT="]por heridas sediciosas.
[FONT="]¡Cuánto cansa la melancolía!
[FONT="]Un desparpajo de fiesta
[FONT="]hiere el ojo del que espera y sabe
[FONT="]que más dolor se avecina.
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