draco7
Draco Antares
Tres rosas en capullo
es lo que me queda
de una ansiada espera,
son lo único que tengo
de una cita que nunca
llegamos a realizar.
Tres rosas marchitas
tristes y moribundas;
rosas que ayer eran
hermosas, llenas de vida;
bellas flores que no
pude obsequiarte,
se quedaron en el olvido.
Tres rosas que nunca
llegaron a su plenitud,
que no pudieron florecer
a causa de la Soledad
y que nunca su perfume
pudo llenar el aire
que respiramos.
Tres rosas que abandonadas
están en lo más escondido
de mi silencio,
quedaron si abrir,
en capullo, melancólicas,
esperando una lágrima
para volver a la vida
y una caricia para florecer.
Tres rosas que están
esperando tu regreso
para verse iluminadas
por la luz tenue de tus pupilas;
tres rosas que esperan
te apiades de ellas
y les regreses la belleza
que perdieron a causa
de una sonrisa que
les negaste,
de una caricia que
nunca les diste,
de una espera eterna
por anidar en tus manos,
de un cariño que no
les brindaste.
Tres rosas en capullo,
marchitas y melancólicas,
que guardan macabramente
en sus pétalos el secreto
de un amor inmaculado,
ése mismo amor
que yo guardo secretamente
en mi corazón marchito,
melancólico y abandonado...
es lo que me queda
de una ansiada espera,
son lo único que tengo
de una cita que nunca
llegamos a realizar.
Tres rosas marchitas
tristes y moribundas;
rosas que ayer eran
hermosas, llenas de vida;
bellas flores que no
pude obsequiarte,
se quedaron en el olvido.
Tres rosas que nunca
llegaron a su plenitud,
que no pudieron florecer
a causa de la Soledad
y que nunca su perfume
pudo llenar el aire
que respiramos.
Tres rosas que abandonadas
están en lo más escondido
de mi silencio,
quedaron si abrir,
en capullo, melancólicas,
esperando una lágrima
para volver a la vida
y una caricia para florecer.
Tres rosas que están
esperando tu regreso
para verse iluminadas
por la luz tenue de tus pupilas;
tres rosas que esperan
te apiades de ellas
y les regreses la belleza
que perdieron a causa
de una sonrisa que
les negaste,
de una caricia que
nunca les diste,
de una espera eterna
por anidar en tus manos,
de un cariño que no
les brindaste.
Tres rosas en capullo,
marchitas y melancólicas,
que guardan macabramente
en sus pétalos el secreto
de un amor inmaculado,
ése mismo amor
que yo guardo secretamente
en mi corazón marchito,
melancólico y abandonado...