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Tres sonetos y un lapso de amor

Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que, en la suave luz difusa,
a tus gratas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros primores se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
exquisito periplo descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.


 
Última edición:
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que en la suave luz difusa,
tus rosadas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros encantos se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
la grata travesía descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.


Dulce sensación de amor.
Una poesía cautivadora y bella en exceso.

Saludos
 
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que, en la suave luz difusa,
a tus gratas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros encantos se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
la grata travesía descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.


Hermoso, sutil y erótico poema conformado por tres perfectos sonetos. Un placer leerte.
 
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que, en la suave luz difusa,
a tus gratas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros primores se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
delectable periplo descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.




Pues si, buenos sonetos nos regala tu pluma amigo Ayax. Siempre innovando tu inspiración no descansa y le da a tu obra un caracter especial.
Un placer siempre detenerse en ella.
Un fuerte abrazo querido amigo.

 
Te agradezco, en verdad, amigo y poeta, Iván, por la cortesía de visitar mi espacio y dejar tu comentario siempre ameno. Un abrazo afectuoso.
 
Excelentes y deslumbrantes sonetos de fina sensualidad nos regalas. Un placer leerlos y disfrutar el ritmo de tus versos.

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Te agradezco, amigo y poeta Maramin, el hacerte presente en estas letras y dejar, a la vez, tu muy gentil y estimulante comentario. Saludos afectuosos.
 
Gracias, estimado amigo Halcón; una vez más me es grato encontrar tus afables comentarios en mis letras. Lo agradezco, en verdad. Saludos cordiales, poeta.
 
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que, en la suave luz difusa,
a tus gratas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros primores se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
exquisito periplo descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.


Fabuloso una obra maestra la descripción de ese momento tan intimo y romántico a la vez
Un placer leerte
 
El momento a la dicha se apresura;
la tarde se diluye en la ventana;
efluvios de ansiedad, marfil y grana,
tu blusa abierta emana con dulzura.

En la piel la pasión está madura:
un jarrón con violetas engalana
la alcoba do tu boca de manzana,
sensual rictus, dibuja con soltura.

El ave pudorosa de tu blusa,
al fin, haces caer sobre la alfombra;
tu pelo medio cubre con su sombra

los halos que, en la suave luz difusa,
a tus gratas campánulas de musa,
coronan de matiz rubí que asombra.

Sonríes y hacia mí vuelves la espalda.
Liberas el botón de tu cintura,
resbalas por tus muslos, sin premura,
el cielo sorprendido de tu falda.

Volteas y tus ojos de esmeralda,
espléndidos de erótica ternura,
contrastan con la púrpura hermosura
que circunda, a manera de guirnalda,

las cúspides divinas que relumbran
cual joyas en tus cuencos de Pandora:
soberbias cimas, de gentil señora,

capullos que la calma me deslumbran
cuando, ya, otros primores se vislumbran
y, al fin, tu desnudez total aflora.

Despacio te deslizas en la cama;
tu cuerpo alabastrino y oferente
ondula con encanto de serpiente
que carne y pensamiento torna llama.

Hierática pasión que nos reclama
me lleva a iniciar desde tu frente
exquisito periplo descendente
hacia tu sacro símbolo de dama.

Susurras, palpitante, a mi contacto;
tu espacio femenil se abre a mis besos:
me pides que en la piel te deje impresos

los pasos de mis labios y mi tacto,
preludio del sublime y febril acto
que vuelve deliciosos los excesos.



¡Hermosísimo y sensual poema con ese erótico y fino texto que evoca su contexto en imágenes divinas al efluvio de sus rimas, eso es esto...! Un placer visitarte y disfrutar de tu arte Poeta compatriota y amigo...

Anthua62
 
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