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Las nubes visten grises y arropan el cielo; la sonrisa obscura me ha nublado el psique; dentro de mi mente se remueven recuerdos;
y de mi sosiego, paso al estado triste.
Y es el invierno quien anunciase estridente,
con su ronco cantar y con su loco brillo,
con los fragmentos de cielo que al suelo hiere
dejando en la memoria al pasional estío.
Arrastra el torrente las historias pasadas,
y trae hacia mí aquellos recuerdos bellos
Mas, regresa el invierno y tengo nueva amada,
y el pasado es pasado, sólo a ella quiero.
Los árboles se mecen y mecen mi mente;
pienso en ella, que en la lejanía se oculta.
Mi alma viaja por la distancia y su alma obtiene,
en una profunda ilusión que es cruel y pura.
La mustia ya no es por recordar el pasado;
ahora, es por extrañar a un amor ausente
y tenerlo reflejado en un gris preclaro,
mientras gotas saladas me dicen que espere.
¡Oh, mi amada, hermosa rosa blanca endeble!
Os busco esperando hallar vuestra presencia,
mi alma os busca y rompe el cielo, por ello llueve
Mis pétalos se secan sin tu primavera.
Hago magia para que estéis aquí presente
y te recuerdo en cada hoja, en cada flor,
en la helada brisa que se acerca fuerte,
a mi piel, reclamando tu presencia vaga,
que vaga loca por venas y corazón.
Quién, si no tú, puede entender el desquiciado
sentimiento, que me invade, me aborda y daña,
persigue y llena de dolorosa emoción,
en tus momentos de ausencia, en estos tres años.
Y quién más que tú, para llenar esa ausencia,
quién más que tu inocencia para darle alivio,
quién más ¿Quién? No hay otra con tanta pureza.
Pues, no tenerte es castigo; olvidarte, olvido
Hoy siento cosa que oculte y calle por miedo,
quiero quererte, amarte más, quiero hablarte.
Hoy quiero veros, presenciarte con un beso,
porque es imposible no amaros y pensarte.
Cuando pienso en ti mis manos tiemblan, divago
y garabateo palabras intentando
escribirte, decirte, tantas cosas; sueño
con teneros; porque nadie os ama ni piensa,
como este lirio azul, que vive enamorado
de ti, mi venusta y rubicunda princesa;
porque me faltan palabras para decirte,
porque me sobran razones para explicarte,
porque se pasa la vida y te sigo amando
Porque os quiero, pero más que quererte os amo
El cielo se despeja y refleja sonrisas
de hada, musas, diosas, doncellas y ninfas.
Mas, la tristeza no se borra ni se empaña;
En las sendas frescas de amor cayó la lluvia
¡Salve, eterno invierno de prosas ! Tristemente,
regresas y no tengo a mi lado la musa.
Las nubes visten grises y arropan el cielo; la sonrisa obscura me ha nublado el psique; dentro de mi mente se remueven recuerdos;
y de mi sosiego, paso al estado triste.
Y es el invierno quien anunciase estridente,
con su ronco cantar y con su loco brillo,
con los fragmentos de cielo que al suelo hiere
dejando en la memoria al pasional estío.
Arrastra el torrente las historias pasadas,
y trae hacia mí aquellos recuerdos bellos…
Mas, regresa el invierno y tengo nueva amada,
y el pasado es pasado, sólo a ella quiero.
Los árboles se mecen y mecen mi mente;
pienso en ella, que en la lejanía se oculta.
Mi alma viaja por la distancia y su alma obtiene,
en una profunda ilusión que es cruel y pura.
La mustia ya no es por recordar el pasado;
ahora, es por extrañar a un amor ausente
y tenerlo reflejado en un gris preclaro,
mientras gotas saladas me dicen que espere.
¡Oh, mi amada, hermosa rosa blanca endeble!
Os busco esperando hallar vuestra presencia,
mi alma os busca y rompe el cielo, por ello llueve…
Mis pétalos se secan sin tu primavera.
Hago magia para que estéis aquí presente
y te recuerdo en cada hoja, en cada flor,
en la helada brisa que se acerca fuerte,
a mi piel, reclamando tu presencia vaga,
que vaga loca por venas y corazón.
Quién, si no tú, puede entender el desquiciado
sentimiento, que me invade, me aborda y daña,
persigue y llena de dolorosa emoción,
en tus momentos de ausencia, en estos tres años.
Y quién más que tú, para llenar esa ausencia,
quién más que tu inocencia para darle alivio,
quién más… “¿Quién?” No hay otra con tanta pureza.
Pues, no tenerte es castigo; olvidarte, olvido…
Hoy siento cosa que oculte y calle por miedo,
quiero quererte, amarte más, quiero hablarte.
Hoy quiero veros, presenciarte con un beso,
porque es imposible no amaros y pensarte.
Cuando pienso en ti mis manos tiemblan, divago
y garabateo palabras intentando
escribirte, decirte, tantas cosas; sueño
con teneros; porque nadie os ama ni piensa,
como este lirio azul, que vive enamorado
de ti, mi venusta y rubicunda princesa;
porque me faltan palabras para decirte,
porque me sobran razones para explicarte,
porque se pasa la vida y te sigo amando…
Porque os quiero, pero más que quererte os amo…
El cielo se despeja y refleja sonrisas
de hada, musas, diosas, doncellas y ninfas.
Mas, la tristeza no se borra ni se empaña;
En las sendas frescas de amor cayó la lluvia…
¡Salve, eterno invierno de prosas…! Tristemente,
regresas y no tengo a mi lado la musa.