Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se perdió la luna bajo un cielo torno,
se apagó la luz de un triste corazón,
ya se olvidó el calor de las noches de amor,
ya se perdió el recuerdo del ayer.
Se volvió susurro el oleaje del mar ,
se perdió el navío en el naufragio del adios,
lejana y pérdida la esperanza de un nuevo sol,
triste y melancólica la brisa que llora.
Entre tristes lamentos se desplaza la ola,
buscando la caricia eterna de la arena;
cae en ocaso un sol perdido,
y entre reflejos de olvido una luna sin amor.
En lejano pensamiento naufragó el marino perdido,
en el viaje eterno de su andar,
mil veredas se perdió y en puerto olvidado,
su corazón se perdió.
¿Culpable o inocente?
¿Solitario o desterrado?
Nunca se sabrá, sólo en noches de luna,
su navegar se pierde en días de tormenta,
al clarear el alba una sonrisa de esperanza
más al llegar al puerto, sólo un silencio mortal,
una tumba fría el recuerdo de su dolor.
Y se pierde el navío entre las aguas bravas,
de un mar enfurecido tratando de llegar al final,
de su alma atormentada en soledad.
¿ Que atormenta su final?
¿Acaso su culpa o el vacío de su desamor?
Nadie conoce su verdad! Sólo sus noches de dolor.
¡Se perdió el navío ya no regresó a su puerto donde nació!
¡Nadie lo extraño, nada se perdió!
Y en noches de tormenta se devisa,
un navío fantasma entre el embravecido mar!
se apagó la luz de un triste corazón,
ya se olvidó el calor de las noches de amor,
ya se perdió el recuerdo del ayer.
Se volvió susurro el oleaje del mar ,
se perdió el navío en el naufragio del adios,
lejana y pérdida la esperanza de un nuevo sol,
triste y melancólica la brisa que llora.
Entre tristes lamentos se desplaza la ola,
buscando la caricia eterna de la arena;
cae en ocaso un sol perdido,
y entre reflejos de olvido una luna sin amor.
En lejano pensamiento naufragó el marino perdido,
en el viaje eterno de su andar,
mil veredas se perdió y en puerto olvidado,
su corazón se perdió.
¿Culpable o inocente?
¿Solitario o desterrado?
Nunca se sabrá, sólo en noches de luna,
su navegar se pierde en días de tormenta,
al clarear el alba una sonrisa de esperanza
más al llegar al puerto, sólo un silencio mortal,
una tumba fría el recuerdo de su dolor.
Y se pierde el navío entre las aguas bravas,
de un mar enfurecido tratando de llegar al final,
de su alma atormentada en soledad.
¿ Que atormenta su final?
¿Acaso su culpa o el vacío de su desamor?
Nadie conoce su verdad! Sólo sus noches de dolor.
¡Se perdió el navío ya no regresó a su puerto donde nació!
¡Nadie lo extraño, nada se perdió!
Y en noches de tormenta se devisa,
un navío fantasma entre el embravecido mar!