paula de macedo
Poeta recién llegado
​​sus lágrimas limpiaban el polvo que cubría su rostro en su
triste noche. se convertían en una gota mas de lluvia, el papel
que guardaba en sus manos se convertía en el mar de las letras escritas.
se alejaban las nubes, pero volvía el silencio a sus ojos, a su
triste noche.
mientras mas te pierdes en la niebla, mas puedo verte. aun que sea
la triste noche quien despierta en mi la reacción... después de pensar
en lo que ya no pensaba, después de encontrar lo que no buscaba,
todo se envolvía ahí, todo se descubría ahí, en su triste noche.
se convenció de que la verdad era una mentira, de que la mirada
era insignificante, de que la lluvia no la mojaba, pero se despertó
cuando llegó el final de la sonrisa, cuando las palabras ya no podían
ser escuchadas, cuando después del silencio surgió la triste noche.
se defendió de lo que ocultaba entre las miradas de la ironía
y la sonrisa de la mentira. creía que llegaba la base del sufrimiento
entre las palabras y la triste noche. sin duda tenía caminos hacia el recuerdo,
caminos hacia el olvido... se basaba en la inocencia, en la oscuridad, en la
tristeza de su triste noche.
como el viento de un lugar alejado, como el silencio de la soledad, como
la eternidad de lo infinito, como el color de la oscuridad... así transcurría
su noche, su triste noche, donde la alegría, la sorpresa solo se hizo
presente por un instante, un eterno instante... palabras de una triste noche.
elogiando las palabras que eran escuchadas sin decirlas, tanto como
a punto de descubrir la penumbra de sus secretos. el misterio de
dejar correr el llanto, el misterio de entregar la sensibilidad al recuerdo...
recuerdo que quebró el sueño, llevándola a una eterna y cruel triste noche.
triste noche. se convertían en una gota mas de lluvia, el papel
que guardaba en sus manos se convertía en el mar de las letras escritas.
se alejaban las nubes, pero volvía el silencio a sus ojos, a su
triste noche.
mientras mas te pierdes en la niebla, mas puedo verte. aun que sea
la triste noche quien despierta en mi la reacción... después de pensar
en lo que ya no pensaba, después de encontrar lo que no buscaba,
todo se envolvía ahí, todo se descubría ahí, en su triste noche.
se convenció de que la verdad era una mentira, de que la mirada
era insignificante, de que la lluvia no la mojaba, pero se despertó
cuando llegó el final de la sonrisa, cuando las palabras ya no podían
ser escuchadas, cuando después del silencio surgió la triste noche.
se defendió de lo que ocultaba entre las miradas de la ironía
y la sonrisa de la mentira. creía que llegaba la base del sufrimiento
entre las palabras y la triste noche. sin duda tenía caminos hacia el recuerdo,
caminos hacia el olvido... se basaba en la inocencia, en la oscuridad, en la
tristeza de su triste noche.
como el viento de un lugar alejado, como el silencio de la soledad, como
la eternidad de lo infinito, como el color de la oscuridad... así transcurría
su noche, su triste noche, donde la alegría, la sorpresa solo se hizo
presente por un instante, un eterno instante... palabras de una triste noche.
elogiando las palabras que eran escuchadas sin decirlas, tanto como
a punto de descubrir la penumbra de sus secretos. el misterio de
dejar correr el llanto, el misterio de entregar la sensibilidad al recuerdo...
recuerdo que quebró el sueño, llevándola a una eterna y cruel triste noche.
paula de macedo