El puñal en mi corazón,
la lágrima en mi rostro,
jamás podré deshacerme
de lo uno ni de lo otro.
La pena domina mi alma,
el odio mi pensamiento
y mis ojos reflejan
la gran tristeza que siento.
Llorar no me da consuelo,
ya nada me alegra,
lo único que me anima
es sentir la muerte tan cerca