Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Tristezas
Era de los que pensaba que un sueño
se iba parecer a otro sueño,
que las cicatrices se iban hacer unicornios
e iban a volar en el cuello del alma,
que una lagrima seria una estrella
difícil de ver caer y difícil de que se roce
con el mundo&; Y más sin embargo
esa estrella se desvaneció en una de mis mejillas
y nunca pudo caer.
Este es un día distinto, entristezco de pronto
por leer a Neruda y si él supiera
que uno de mis ojos es una isla,
que mis suspiros son muy prolongados;
Tan prolongados como la mirada
que se duerme en un sueño
que se parece a tu cuerpo, a tus labios,
a tus manos que un día me acariciarán
sin pensar en que lo hacen.
Es mi corazón todavía un ingenuo que se esconde
en su incertidumbre, me he puesto a pensar
en el rostro de una palabra y el aporte
que le da a nuestra vida; Un pájaro a veces
puede ser un diccionario azul o un suspiro
consolidado en el silencio, un silencio coloidal
no enajenado a coleccionar tristezas.
Era de los que pensaba que un sueño
se iba parecer a otro sueño,
que las cicatrices se iban hacer unicornios
e iban a volar en el cuello del alma,
que una lagrima seria una estrella
difícil de ver caer y difícil de que se roce
con el mundo&; Y más sin embargo
esa estrella se desvaneció en una de mis mejillas
y nunca pudo caer.
Este es un día distinto, entristezco de pronto
por leer a Neruda y si él supiera
que uno de mis ojos es una isla,
que mis suspiros son muy prolongados;
Tan prolongados como la mirada
que se duerme en un sueño
que se parece a tu cuerpo, a tus labios,
a tus manos que un día me acariciarán
sin pensar en que lo hacen.
Es mi corazón todavía un ingenuo que se esconde
en su incertidumbre, me he puesto a pensar
en el rostro de una palabra y el aporte
que le da a nuestra vida; Un pájaro a veces
puede ser un diccionario azul o un suspiro
consolidado en el silencio, un silencio coloidal
no enajenado a coleccionar tristezas.
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