yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Algunas tristezas son hijas de ebrias alegrías
que se fueron dando tumbos por callejones ahora despoblados.
Algunas tristezas añoran la luz y un rato a solas y frente al espejo
para germinar
y otras más se nos quedan en los ojos como un rastro de océano
mal disimulado,
algunas son tercas y acuden al grito de alguna canción
y se regodean como un perro a los pies de la emoción.
Hay tristezas ocasionales que acuden como un genio al abrir la botella
y nos acompañan hasta la resaca,
bailando como fulanas se quedan al lado y nos despiertan al alba.
Hay tristezas tímidas que solo dan la cara muy de cuando en cuando
y otras atrevidas que a diario orinan nuestra puerta.
Hay tristezas de alquiler y otras mercenarias,
las hay justificadas y otras ingratas,
algunas son bravas y arañan la cara y al salir a la calle todos se dan cuenta
que alguna tristeza te tiene en su cama.
Hay tristezas que van de pasada y que al salir el sol huyen desgastadas
y otras que vienen con el polvo y se meten en cada rincón y socavan el alma.
Hay tristezas que tienen cara de muchacha y se esconden en las viejas cartas
y otras acechan como bandidos en cualquier esquina,
hay tristezas vestidas y tristezas desnudas
que son como fantasmas.
Hay tristezas amargas y algunas otras casi luminosas
que entre llanto y penumbra te lavan el alma
y hay tristezas de artificio que se cuelan en algún poema
y despacio como un deshielo se van quedando dormidas
sobre nuestra cama.
Hay también tristezas que valen la pena y tristezas falsas como mascaradas,
hay tristezas adorables de esas que cobijan en los días de lluvia
y tristezas verdugo de esas que a diario te matan la calma.
que se fueron dando tumbos por callejones ahora despoblados.
Algunas tristezas añoran la luz y un rato a solas y frente al espejo
para germinar
y otras más se nos quedan en los ojos como un rastro de océano
mal disimulado,
algunas son tercas y acuden al grito de alguna canción
y se regodean como un perro a los pies de la emoción.
Hay tristezas ocasionales que acuden como un genio al abrir la botella
y nos acompañan hasta la resaca,
bailando como fulanas se quedan al lado y nos despiertan al alba.
Hay tristezas tímidas que solo dan la cara muy de cuando en cuando
y otras atrevidas que a diario orinan nuestra puerta.
Hay tristezas de alquiler y otras mercenarias,
las hay justificadas y otras ingratas,
algunas son bravas y arañan la cara y al salir a la calle todos se dan cuenta
que alguna tristeza te tiene en su cama.
Hay tristezas que van de pasada y que al salir el sol huyen desgastadas
y otras que vienen con el polvo y se meten en cada rincón y socavan el alma.
Hay tristezas que tienen cara de muchacha y se esconden en las viejas cartas
y otras acechan como bandidos en cualquier esquina,
hay tristezas vestidas y tristezas desnudas
que son como fantasmas.
Hay tristezas amargas y algunas otras casi luminosas
que entre llanto y penumbra te lavan el alma
y hay tristezas de artificio que se cuelan en algún poema
y despacio como un deshielo se van quedando dormidas
sobre nuestra cama.
Hay también tristezas que valen la pena y tristezas falsas como mascaradas,
hay tristezas adorables de esas que cobijan en los días de lluvia
y tristezas verdugo de esas que a diario te matan la calma.
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