Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El aire se hizo puro y cristalino
la noche que sentí por vez primera
tu cuerpo dando abrigo a mi cadera
después de dar el sí más diamantino.
El aire sigue de lo más divino
-lo envuelve un cierto olor a primavera-
lo quiero porque el aire, compañera,
me llega de tu aliento femenino.
Señora, fiel amante, mi amuleto,
mi estrella, la razón de mis razones,
la vida que recubre mi esqueleto...
Señora, das milagro a mis canciones
y lírica expresión a este soneto,
y rostro a todo un mar de sensaciones.
la noche que sentí por vez primera
tu cuerpo dando abrigo a mi cadera
después de dar el sí más diamantino.
El aire sigue de lo más divino
-lo envuelve un cierto olor a primavera-
lo quiero porque el aire, compañera,
me llega de tu aliento femenino.
Señora, fiel amante, mi amuleto,
mi estrella, la razón de mis razones,
la vida que recubre mi esqueleto...
Señora, das milagro a mis canciones
y lírica expresión a este soneto,
y rostro a todo un mar de sensaciones.