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Tu amor llegó

AnonimamenteYo

Poeta adicto al portal
Tu amor llegó
como un trueno en zapatillas,
cortando el aire con prisas;
olvidé las ventanas abiertas
y te colaste en mi salón.
Eras lluvia de domingo,
un chubasco travieso,
salpicando todo a mi alrededor.
Eras un río loco,
con hambre de todo,
de esos que se lleva lejos a los peces
y deja las piedras llorando
que ahora pasaba por mi puerta,
arrastrando las flores del balcón.
Te amé como se puede querer al sol
en un día de tormenta,
con los pies mojados,
las palabras empapadas en la cabeza
y los ojos llenos de pestañas de agua.
Cuando el cielo bostezó
se apagó la tormenta,
el viento salió por el tejado
y tú por la puerta.
Mis lágrimas,
esas testarudas,
aún te buscan,
yo me quedé mirando
la laguna que me habías dejado.
A día de hoy, aun no se ha secado,
y desde el sillón del comedor
lanzo barcos de papel,
y en cada uno de ellos,
imploro que vuelva a llover.
 
Última edición:
Tu amor llegó
como un trueno en zapatillas,
cortando el aire con prisas;
olvidé las ventanas abiertas
y te colaste en mi salón.
Eras lluvia de domingo,
un chubasco travieso,
salpicando todo a mi alrededor,
y mi quietud y yo sin paraguas.
Eras un río loco,
con hambre de todo,
de esos que se lleva lejos a los peces
y deja las piedras llorando
que ahora pasaba por mi puerta,
arrastrando las flores del balcón.
Te amé como se puede querer al sol
en un día de tormenta,
con los pies mojados,
con las palabras empapadas en la cabeza
y los ojos llenos de pestañas de agua.
Cuando el cielo bostezó
se apagó la tormenta,
el viento salió por el tejado
y tú por la puerta.
Mis lágrimas,
esas testarudas,
aún te buscan,
yo me quedé mirando
la laguna que me habías dejado.
A día de hoy, aun no se ha secado,
y desde el sillón del comedor
lanzo barcos de papel,
y en cada uno de ellos,
te imploro volver.
El amor es sencillo pero profundo.
Un día lo tienes y otro se escapa.

Saludos
 
Tu amor llegó
como un trueno en zapatillas,
cortando el aire con prisas;
olvidé las ventanas abiertas
y te colaste en mi salón.
Eras lluvia de domingo,
un chubasco travieso,
salpicando todo a mi alrededor.
Eras un río loco,
con hambre de todo,
de esos que se lleva lejos a los peces
y deja las piedras llorando
que ahora pasaba por mi puerta,
arrastrando las flores del balcón.
Te amé como se puede querer al sol
en un día de tormenta,
con los pies mojados,
las palabras empapadas en la cabeza
y los ojos llenos de pestañas de agua.
Cuando el cielo bostezó
se apagó la tormenta,
el viento salió por el tejado
y tú por la puerta.
Mis lágrimas,
esas testarudas,
aún te buscan,
yo me quedé mirando
la laguna que me habías dejado.
A día de hoy, aun no se ha secado,
y desde el sillón del comedor
lanzo barcos de papel,
y en cada uno de ellos,
imploro que vuelva a llover.

Buenas letras poeta. Un placer siempre detenerse en ellas.
Un fuerte abrazo.

 
Te amé como se puede querer al sol
en un día de tormenta,
con los pies mojados,
las palabras empapadas en la cabeza
y los ojos llenos de pestañas de agua.
Ya decir: "lluvia de domingo", me resulta acogedor. Además de los versos que resalté.
He disfrutado de tu poema, y me hiciste recordar al peligro inminente que generan l@s mexican@s jajaja, luego pasan por esa puerta o vuelan a un salón del infinito.
 
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