liesbeth albornoz
Poeta recién llegado
Ausencia
¡Cómo duele el silencio de tu ausencia!
En el yermo fatal de mí destino.
Toda es oscuridad sombría en torno mío.
Ay si, pudiera palpar está angustia fatal
que me devora, ¿Cuán profunda sería?
La tristeza me consume.
La angustia me perturba.
Tu voz resuena en mis oídos.
Como elixir que en tu ausencia me consuela.
Tus caricias recorren mi piel en mi febril desvarío.
Un sollozo del alma desgarra el nudo
que oprime mi garganta.
En cada lágrima un beso.
En cada lágrima un recuerdo.
Van formando mares de añoranzas.
Donde sumergida en tu recuerdo vivo
Prisionera de tu mirada ausente.
La siento clavada en mis pupilas.
¡Cómo duele el silencio de tu ausencia!
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¡Cómo duele el silencio de tu ausencia!
En el yermo fatal de mí destino.
Toda es oscuridad sombría en torno mío.
Ay si, pudiera palpar está angustia fatal
que me devora, ¿Cuán profunda sería?
La tristeza me consume.
La angustia me perturba.
Tu voz resuena en mis oídos.
Como elixir que en tu ausencia me consuela.
Tus caricias recorren mi piel en mi febril desvarío.
Un sollozo del alma desgarra el nudo
que oprime mi garganta.
En cada lágrima un beso.
En cada lágrima un recuerdo.
Van formando mares de añoranzas.
Donde sumergida en tu recuerdo vivo
Prisionera de tu mirada ausente.
La siento clavada en mis pupilas.
¡Cómo duele el silencio de tu ausencia!
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