yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu beso de limón,
pronto y helado como un charco,
tu beso juguetón como abeja ebria
y el sobresalto de la luz cuando te mira.
Tu risa de margarita despeinada haciendo pactos
de humedad con los espejos,
y la piel de tu entrepierna donde el mundo es mas amable.
Pinocho era una fiesta escuchando tus promesas,
los abismos de tu olor de incomoda Cenicienta
y la mortaja de mis ojos donde fenecen tus andares
de elocuente bailarina azucarada.
El batir de tus colibríes por las espaldas
y tus agujas enredando mis palabras;
Dios creo tus caderas y satisfecho desu obra les dio vida.
Así pues, el recorrido visual desde tu cuello
hasta el inmenso de tu ombligo
acorta la distancia de tu piel al paraíso.
Después recoges los minutos que te sobran
y con agilidad de gato vagabundo
te escurres a la azotea de tus pestañas
y solo pones un beso de limón por mis heridas.
Me dejas en la piel tres ecuaciones
y dudo si desandar los caminos iniciados,
pronto otro beso me saca de la duda....
recomenzare mañana.
pronto y helado como un charco,
tu beso juguetón como abeja ebria
y el sobresalto de la luz cuando te mira.
Tu risa de margarita despeinada haciendo pactos
de humedad con los espejos,
y la piel de tu entrepierna donde el mundo es mas amable.
Pinocho era una fiesta escuchando tus promesas,
los abismos de tu olor de incomoda Cenicienta
y la mortaja de mis ojos donde fenecen tus andares
de elocuente bailarina azucarada.
El batir de tus colibríes por las espaldas
y tus agujas enredando mis palabras;
Dios creo tus caderas y satisfecho desu obra les dio vida.
Así pues, el recorrido visual desde tu cuello
hasta el inmenso de tu ombligo
acorta la distancia de tu piel al paraíso.
Después recoges los minutos que te sobran
y con agilidad de gato vagabundo
te escurres a la azotea de tus pestañas
y solo pones un beso de limón por mis heridas.
Me dejas en la piel tres ecuaciones
y dudo si desandar los caminos iniciados,
pronto otro beso me saca de la duda....
recomenzare mañana.
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