Julius 1200
Poeta fiel al portal
No debes avejentar con desconsuelo,
para qué mides los tiempos?
Si asoma una huella y otra perdida
entre cientos trasluces en la extinción
un aluvión de desvelos.
Sería preferible ignorar esos defectos,
vestirte de cortesía y de la propia ternura,
aguardando el amor único y esplendoroso
que aparece a cada vuelta, en cualquier
sitio, tal vez en una esquina quitando tu
desvelo.
El mundo es una antorcha que a veces
se apaga anunciando falsas soledades.
Labios húmedos aguardan besos demorados,
no ambiguos, solamente demorados,
y evocan las oleadas de calor identificado.
Pero ahora tu piel se pone en sí misma,
sobrevive a tu mutismo como una premonición
y adelanta las teclas con una sonata que
de nuevo esperanza tu alma solitaria...
para qué mides los tiempos?
Si asoma una huella y otra perdida
entre cientos trasluces en la extinción
un aluvión de desvelos.
Sería preferible ignorar esos defectos,
vestirte de cortesía y de la propia ternura,
aguardando el amor único y esplendoroso
que aparece a cada vuelta, en cualquier
sitio, tal vez en una esquina quitando tu
desvelo.
El mundo es una antorcha que a veces
se apaga anunciando falsas soledades.
Labios húmedos aguardan besos demorados,
no ambiguos, solamente demorados,
y evocan las oleadas de calor identificado.
Pero ahora tu piel se pone en sí misma,
sobrevive a tu mutismo como una premonición
y adelanta las teclas con una sonata que
de nuevo esperanza tu alma solitaria...