Madeline
Poeta asiduo al portal
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Tu cuerpo siempre,siempre, siempre tu
cuerpo cálido
tu piel la más jugosa sin embargo
el misterio me amiga hacia el abismo
loca desesperada contenida
fluyo...
Voy hacia la catástrofe atragantada
desmelenada pensando
de cifrar el bolero que dice que sirvo para algo
que una flor en mi pelo es algo serio pero
detrás de cada beso juega un hueco
horror...
donde se pudre lo que la historia jodió
con tanta cosa
devoro estrellas
los adióses establecen sus pauta
el labio lucha a su muerte-violento-
con la sombra no importa
sigilosos chapoteando cercando
al fuego en celo
acechan tes de las fiera del miedo
apareando el acoso
buscamos la caricia la dulce metedura
Conjuramos:
¡Aquí tu cuerpo-tú!
mas caliente que nadie,mas jugoso
revueltos y fogosos
sabios desesperados mojados
ávidos hasta no poder más sobándo nos
sacudiendo las entrañas resbalando
nos movemos...
nos venimos...
mirando hondo
espandando fantasmas
desifrando el bolero
esperando el milagro.
Allí está la alegría
que se retuerce intensa en la tristeza
en un rayo de sol desesperado
que cuelga obstinado
entre las ramas retorcidas,viejas,
de los árboles negros;
de flamboyanes negros,con recuerdos
de sangre ya caída;
coagulada de pétalos,
al borde del barranco
silencioso y cuajado de murmullos.
Allí está la alegría,
respalando constante por las ramas
opacas y sombrías
y cae,ya fatigada
cansada de luchar contra las sombras;
arropada de lágrimas.
Tu cuerpo siempre,siempre, siempre tu
cuerpo cálido
tu piel la más jugosa sin embargo
el misterio me amiga hacia el abismo
loca desesperada contenida
fluyo...
Voy hacia la catástrofe atragantada
desmelenada pensando
de cifrar el bolero que dice que sirvo para algo
que una flor en mi pelo es algo serio pero
detrás de cada beso juega un hueco
horror...
donde se pudre lo que la historia jodió
con tanta cosa
devoro estrellas
los adióses establecen sus pauta
el labio lucha a su muerte-violento-
con la sombra no importa
sigilosos chapoteando cercando
al fuego en celo
acechan tes de las fiera del miedo
apareando el acoso
buscamos la caricia la dulce metedura
Conjuramos:
¡Aquí tu cuerpo-tú!
mas caliente que nadie,mas jugoso
revueltos y fogosos
sabios desesperados mojados
ávidos hasta no poder más sobándo nos
sacudiendo las entrañas resbalando
nos movemos...
nos venimos...
mirando hondo
espandando fantasmas
desifrando el bolero
esperando el milagro.
Allí está la alegría
que se retuerce intensa en la tristeza
en un rayo de sol desesperado
que cuelga obstinado
entre las ramas retorcidas,viejas,
de los árboles negros;
de flamboyanes negros,con recuerdos
de sangre ya caída;
coagulada de pétalos,
al borde del barranco
silencioso y cuajado de murmullos.
Allí está la alegría,
respalando constante por las ramas
opacas y sombrías
y cae,ya fatigada
cansada de luchar contra las sombras;
arropada de lágrimas.