Joan Mora
Poeta recién llegado
Déjame desnudarte,
quitar una a una
tus espinas,
lentamente
Déjame pincharme,
mientras las aparto,
de tu carnoso tallo.
Déjame que manche
mis manos, de sangre;
déjame cicatrices,
que recuerden,
cada una de tus espinas;
déjame un recuerdo
en el corazón
que perdure para siempre,
y no sea muy amargo;
déjame besar tus pétalos,
y recordar su sabor;
déjame enamorarme,
del aroma de tu flor;
déjame leer lo leído,
en tus labios.
Déjame poner espinas,
y que solo sea yo
quién se pueda pinchar,
solo yo
quiero pincharme.