Débora Meirel
Poeta asiduo al portal
TU EN MI MENTE SIEMPRE
A mis labios a silencio les condeno,
Sellados queden a tu nombre les pido,
Mas ¡ay¡ estalla del corazón cual trueno,
Reclama escucharlo con bravo sonido,
Como calmarle tan quebrado y dolorido.
Amado mío, vendas negras a mis ojos,
Les envolverán para tu imagen negarles,
Inútil y vano intento tratar de cegarlos,
Imagen amada, en destellos tan reales,
Fotografía de recuerdos imborrables.
Manos selladas al tacto suave quisiera,
Borrado de ellas fuera de tu piel el calor,
Mil hormigas las recorren en loca carrera,
Los sentidos reclaman su tributo de amor,
Dedos buscado al que es su amo y señor.
Así dime amado mío, si he de buscar olvido,
Como a mi mente, joyero de plata cerrado,
Le digo que nunca yo te he querido,
La enseño a borrar aquel tiempo pasado,
Dime tu como tan gran amor es borrado.
A mis labios a silencio les condeno,
Sellados queden a tu nombre les pido,
Mas ¡ay¡ estalla del corazón cual trueno,
Reclama escucharlo con bravo sonido,
Como calmarle tan quebrado y dolorido.
Amado mío, vendas negras a mis ojos,
Les envolverán para tu imagen negarles,
Inútil y vano intento tratar de cegarlos,
Imagen amada, en destellos tan reales,
Fotografía de recuerdos imborrables.
Manos selladas al tacto suave quisiera,
Borrado de ellas fuera de tu piel el calor,
Mil hormigas las recorren en loca carrera,
Los sentidos reclaman su tributo de amor,
Dedos buscado al que es su amo y señor.
Así dime amado mío, si he de buscar olvido,
Como a mi mente, joyero de plata cerrado,
Le digo que nunca yo te he querido,
La enseño a borrar aquel tiempo pasado,
Dime tu como tan gran amor es borrado.
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