Artémida
Poeta recién llegado
Desde el utópico momento
en que tus labios soltaron el amor,
tan solo en dos vocablos
se fundió como metal mi alma a la tuya.
Y ya no hubo distancias,
ni imposibles, ni esperas,
sólo dos cuerpos: los nuestros
sólo un futuro: el que nos aguarda.
Si conocieras la imposibilidad
de mis pensamientos antes de ti,
si conocieras tan sólo una parte
de la oscuridad en que moraba.
Y si notaras que la llama redentora
la que volvió en agua abrazadora el hielo,
la que convirtió en valor todos los miedos,
nace de tus ojos cuando buscan mi alma.
Sigue buscando, amor
no te canses de explorarme,
no temas pedirle más a mis labios
no desistas de cavar en mi pasado.
Todo lo prohibido, todo lo secreto
mis infiernos y mis escasos cielos
han aguardado tu llegada,
han agonizado esperando tu beso.
Porque entérate, esencia y todo sentido
que sólo existo porque existes,
y que en ese abrazo en que te respiro
encuentro el héroe que vence mis demonios.
Y ya no necesito hundirme para encontrarme,
las palabras no nacen ya del infierno,
el verso ya no me desangra,
la poesía no debe hoy ser doliente.
Ni siquiera necesito tomar la pluma,
tu nombre cobra vida en sí mismo,
tu sangre es la tinta que derramo,
y esa tinta es mi sangre ardiente en tus brazos.
La poesía es tu beso,
la poesía es tu cuerpo en el mío,
la poesía son tus palabras...
las alas que nacen de tu vida en mis días...
Todo cuanto abarcas, es hoy mi única poesía
en que tus labios soltaron el amor,
tan solo en dos vocablos
se fundió como metal mi alma a la tuya.
Y ya no hubo distancias,
ni imposibles, ni esperas,
sólo dos cuerpos: los nuestros
sólo un futuro: el que nos aguarda.
Si conocieras la imposibilidad
de mis pensamientos antes de ti,
si conocieras tan sólo una parte
de la oscuridad en que moraba.
Y si notaras que la llama redentora
la que volvió en agua abrazadora el hielo,
la que convirtió en valor todos los miedos,
nace de tus ojos cuando buscan mi alma.
Sigue buscando, amor
no te canses de explorarme,
no temas pedirle más a mis labios
no desistas de cavar en mi pasado.
Todo lo prohibido, todo lo secreto
mis infiernos y mis escasos cielos
han aguardado tu llegada,
han agonizado esperando tu beso.
Porque entérate, esencia y todo sentido
que sólo existo porque existes,
y que en ese abrazo en que te respiro
encuentro el héroe que vence mis demonios.
Y ya no necesito hundirme para encontrarme,
las palabras no nacen ya del infierno,
el verso ya no me desangra,
la poesía no debe hoy ser doliente.
Ni siquiera necesito tomar la pluma,
tu nombre cobra vida en sí mismo,
tu sangre es la tinta que derramo,
y esa tinta es mi sangre ardiente en tus brazos.
La poesía es tu beso,
la poesía es tu cuerpo en el mío,
la poesía son tus palabras...
las alas que nacen de tu vida en mis días...
Todo cuanto abarcas, es hoy mi única poesía
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